jueves, 4 de julio de 2013

LEJOS Y CERCA DE CASA, RESPETO

Hoy me toca escribir lejos de casa, fuera del país, aunque en nuestros casos, uno no está triste cuando se va unos dias, viendo el panorama que tenemos en España. Bien, no he ido a Francia para criticar nuestro país, sino por ver a unos héroes, los cuales admiro por su profesionalidad.

Uno queda impresionado cuando va a saludar a un amigo a la llegada, después de la etapa más dura de lo que llevan de Tour y éste se interesa por ti, con la cara demacrada, fatigado, con un dolor insoportable. Estos chicos están expuestos a un esfuerzo infrahumano.

Aun hay gente que dice que solo se puede hacer mediante el dóping. Qué fácil es hablar! ¿Por qué no cogen sus bicis y empiezan a pedalear? ¿Dónde van a llegar? La grandeza de las personas está en el respeto hacia los otros, y a este deporte, bajo mi humilde opinión, el más bonito de todos, no se le tiene respeto ninguno.

La sociedad está en decadencia, compren camisetas de futbol de vuestros ídolos, paguen 200€ para verlos en el campo, esperarlos en la salida del campo para que se hagan una foto con ustedes. No se van a dar cuenta que a los dos meses ya vestirán otra camiseta, la mejor forma de agradecerles vuestro apoyo. Sin embargo, eso en el ciclismo no pasa. Cada uno lucha por superarse, se deja la vida para completar la etapa y ganarse un tímido sueldo.

Si bien antes he dicho que los españoles tenemos que envidiar a los franceses por el ritmo que llevan en su país, muchos deportistas deben envidiar a los ciclistas, no por el sueldo ni por la fama, sino por el coraje y el corazón que ponen en su profesión. Señores, en este mundo no todo es dinero, yo tengo poco y soy feliz, en Francia, relajado en la cama del Hotel escribiendo sobre lo que más me gusta. Hay muchas formas de ser feliz.


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